hamaca bebe retirada del mercado

Han pasado siete años y se sienten orgullosos de la buena fama que los cobija: “Sin publicidad poco a poco se fue llenando de gente, aunque no es una zona muy transitada”, dice François con su español bien aprendido. El escenario era más precario antes de 2009. Para entonces, se plantaban carritos ambulantes de “balas frías” -bocadillos rápidos y poco sanos. Pero mucho extrañaban su patria y pensaron que la idea de hacer un café como los que se encuentran en cualquier calle del país europeo los haría sentir cerca de casa. Son pocos los que pueden lograr el primer mordisco sin que derramen papitas o salsas por los lados. En la barra, una mujer que ha atendido el lugar durante 12 de los 30 años que tiene abierto, asegura que son los clientes los que se saben la historia. En la muestra instalada en 2014 los fotógrafos Gabriela Carrera, Pavel Bastidas, Arnaldo Utrera, Jorge Luis Santos y María Cristina Abdelnour documentan los momentos festivos, los rostros habituales y los movimientos, siempre detrás de la barra, de la tímida Bernardette.

El Café de Inés es la vida de Bernardette. En el Café de Inés no hay más que el tesón de Bernardette de trabajar todos los días y decenas de gaveras de cerveza que se ensamblan como un Tetris en el fondo del local. Está allí desde las 11:00 am y cierra cuando la cerveza se ha acabado o cuando todos deciden irse. Eso es lo que pregonan Miriam Gómez y Adriana Moreno, que cumplen cinco años con su emprendimiento Caracas Tea Company: invitar a encontrar las bondades del té más allá de la taza. Y es muy probable que su orden la prepare Marc Manceau o François Roux, quienes con simpatía suelen atender al público. Quienes los prueban ya no saben qué hacer después sin un reloj inteligente. DIRECCIÓN: COLINAS DE BELLO MONTE, CALLE SUAPURE, QUINTA OLARY. Se instaló en Caracas y en la Calle Real de Sabana Grande compró la Quinta Cristal, donde fundó su negocio que bautizó como Le Grand Café.

Pues yo desde aquí les digo que ‘pelen el ojo’ para que no caigan en el peligro. Va ésser una sort que la mare se’l quedés en la separació del pare, el Coronel Pedrosa, silla colgante huevo quan aquest va fotre el camp cap a les illes Canàries amb la seua amiga i Tinent Dolores Martínez. Superan los 60 años de edad y cambiaron el inmenso Ávila por una versión mínima de él, como las que abundan en la Caracas verde. Una casualidad las llevó a alojarse en el mismo hostal de Rosario, en Argentina, donde ambas iniciaron sus estudios como sommeliers de té. Al tomar una taza de té las ondas cerebrales pueden llegar al estado alfa de relajación, lo que llaman la meditación activa. Comenzaron con una cata y de ahí saltaron a importar hebras de Sri Lanka, Sudáfrica, China y Japón, abrir una pequeña tienda en Los Palos Grandes y fundar una escuela de té. El local está ubicado en la primera avenida de Los Palos Grandes, en la planta baja del edificio Venital.

DIRECCIÓN: LOS PALOS GRANDES, ENTRE PRIMERA TRANSVERSAL Y AVENIDA FRANCISCO DE MIRANDA, EDIFICIO VENITAL. DIRECCIÓN: AVENIDA PRINCIPAL DE LA CARLOTA, EDIFICIO MARCO AURELIO, PB. No hay ficha que las identifique, pero las decenas de fotografías que cubren la pared principal del Café de Inés pertenecen a una exposición colectiva llamada Ahora somos cinco. Y, algunos hasta han tenido el privilegio de ir al café en París, donde se grabaron gran parte de las escenas. Como buen local inspirado en París, la carta es muy importante. El local reúne a gente de todo tipo: jóvenes, artistas, universitarios, jubilados. Él entró al local y a la familia al casarse con la hija de Joao Abreu, el dueño de una tienda de hamburguesas, abierta hace 57 años y que se ha vuelto un ícono del oeste de Caracas. Tanto es el interés de que el cliente disfrute de la experiencia de tomarse un buen café, que instalaron en las mesas unos mensajes para invitar a desconectarse por un momento de los celulares.

El despliegue de potes de salsas en las barras lo hace evidente. Por esta razón, es que los chinchorros guajiros tienen precios entre 500 y 1.300 dólares, las mochilas se consiguen desde 95 hasta 150 dólares y la joyería precolombina, con piezas desde 55 hasta 800 dólares. Son las 7:00 de la noche y en la redoma del barrio El Calvario de El Hatillo la gente está reunida rezando el rosario, cumpliendo con una tradición que data de hace más de 40 años. Tres mujeres, también europeas, están sentadas en uno de los banquitos de concreto próximos a las mesas. En el proyecto original diseñado por el urbanista Antonio Cruz Fernández iba a tener más de 2 kilómetros, pero el plan, que pasó por tres presidentes, fue modificado. Todo en Café Noisette está dispuesto para que quien entre tenga la sensación de que no está en Caracas sino en un bistró parisino.